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¿QUIÉN SERÁ EL PRÓXIMO TESTIMONIO DE UNTOXIC 03? ¿QUIÉN SERÁ EL PRÓXIMO TESTIMONIO DE UNTOXIC 03?

No todo el mundo puede hablar
cuando la temperatura baja.

Pero algunos…
arden incluso bajo cero.
El cine también guarda memoria. En este segundo vo El cine también guarda memoria. En este segundo volumen de Untoxic Cinema miramos hacia historias que conectan sexualidad, política y visibilidad en distintos momentos históricos.

Desde la Barcelona de la Transición capturada en Ocaña, retrato intermitente, donde el cuerpo y el arte se convierten en formas de protesta, hasta Vestida de azul, un documento imprescindible sobre las vidas de mujeres trans en una España que empezaba a cambiar, pero donde la marginalización seguía siendo una realidad.

A ese contexto se suma El diputado, un thriller político que muestra cómo la homosexualidad podía convertirse en un arma de chantaje en los primeros años de la democracia española, y C.R.A.Z.Y., un retrato íntimo de adolescencia, familia y deseo en el Canadá de los años 60 y 70.

Cuatro películas que, desde lugares y estilos muy distintos, muestran cómo el cine ha contado —y preservado— fragmentos de la memoria queer.

¿Qué película añadirías a esta lista?
¿VICTIMISMO? HAGAMOS UNA PRUEBA. ¿VICTIMISMO?
HAGAMOS UNA PRUEBA.
Durante décadas el cine nos enseñó que las vidas h Durante décadas el cine nos enseñó que las vidas homosexuales estaban hechas de silencio, enfermedad, tragedia o secreto.

Películas necesarias, sí. Pero también relatos que construyeron un imaginario muy claro: amar a otro hombre casi siempre implicaba sufrir.

Hoy algunas historias queer ya no cuentan ese sufrimiento como castigo social. A veces lo transforman en intensidad romántica. En deseo. En tensión emocional.

En ficciones como Heated Rivalry, el secreto y el armario forman parte de la propia narrativa del amor.

Y ahí aparece una pregunta incómoda:
¿estamos superando ese viejo imaginario…
o simplemente lo estamos embelleciendo?

Quizá lo verdaderamente radical no sea romantizar el armario, sino dejar de necesitarlo.

Empezar a contar historias donde amar a quien desees no sea una tragedia.
Ni un fetiche narrativo.

Simplemente vida.
Hay películas que no solo cuentan historias: tambi Hay películas que no solo cuentan historias: también retratan épocas, deseos y silencios. En este primer volumen de Untoxic Cinema reunimos cuatro títulos muy distintos entre sí, pero conectados por algo en común: la forma en que el cine ha intentado representar la experiencia queer en diferentes contextos y momentos.

Desde la presión social y política que atraviesa la vida del protagonista de La muerte de Mikel, hasta la relación entre amistad, deseo y supervivencia que aparece en La partida. También el retrato íntimo y colectivo del Nueva York post-11S en Shortbus, donde la sexualidad se muestra con una naturalidad poco habitual en el cine, y la inesperada historia de cuidado y familia elegida que propone Cachorro.

Cuatro películas, cuatro miradas distintas sobre identidad, afectos y comunidad. Algunas más duras, otras más luminosas, pero todas ayudan a entender cómo el cine ha contado —y sigue contando— las vidas queer.

¿Añadirías alguna película a esta lista?
Nos dijeron que cambiar era mentir. Que adaptarnos Nos dijeron que cambiar era mentir.
Que adaptarnos era traicionarnos.

Pero hay cuerpos que aprenden a transformarse no porque quieran jugar a ser otrxs, sino porque el entorno no siempre es seguro.

El passing no es magia.
No es un truco brillante.
Es, muchas veces, cálculo.

Medir la voz.
Medir el gesto.
Medir el espacio que ocupas.

En la ficción, mutar puede parecer espectacular.
En la vida real, adaptarse suele tener un coste.

Por eso algunas miradas conectan.
No porque conviertan nuestras vidas en metáfora,
sino porque la metáfora rozó algo que ya existía.

Algunxs lo llaman exageración.
Nosotrxs lo llamamos lectura.
Fotos: @vicenfrias Fotos: @vicenfrias
No es ficción. No es exageración. No es pasado. E No es ficción. No es exageración. No es pasado.

En España, una de cada tres personas LGTBIQ+ ha vivido situaciones de exclusión residencial. Y muchas veces no empieza en la calle. Empieza en casa.

Empieza cuando tu identidad se convierte en problema.
Cuando cumplir 18 es una salida de emergencia.
Cuando “familia” deja de significar refugio.

Pose no era una serie de época. Era un espejo.

Hablar de sinhogarismo LGTBIQ+ no es hablar solo de vivienda. Es hablar de violencia familiar, discursos de odio y expulsiones silenciosas.

No nos emancipamos.
Escapamos.

Y sigue ocurriendo hoy.
Publicación de Instagram 17937370683137903 Publicación de Instagram 17937370683137903
El VIH no se transmite por identidades ni por esti El VIH no se transmite por identidades ni por estigmas.
Se transmite cuando no hay diagnóstico, cuando no hay testeo, cuando hay silencio.
El tratamiento funciona también como prevención.
Una persona con VIH indetectable no transmite el virus.
Indetectable = Intransmisible.
No existen personas de riesgo. Existen prácticas, contextos y desigualdades en el acceso a la salud.
Durante décadas se nos contó que el VIH era “cosa Durante décadas se nos contó que el VIH era “cosa de m@r!cØn€s, pµt@s y yØnk!s”.
Esa narrativa no solo nos señaló a nosotrxs: también permitió que una mayoría heterosexual dejara de mirarse.

Hoy los datos empiezan a hablar claro.
No porque el VIH tenga que ver con la orientación sexual, sino porque el testeo no se reparte igual.
Porque el silencio no se distribuye igual.
Porque la prevención no ha sido universal.

Este carrusel no va de culpas individuales.
Va de sistemas, de privilegio sanitario y de diagnóstico tardío.
De quién es interpelado desde joven y de quién puede pasar años sin preguntarse nada.

El VIH no depende de a quién deseas.
El SIDA aparece cuando el diagnóstico llega tarde.

Y llegar tarde, cuando hablamos de salud sexual, también es una decisión colectiva.

Hablemos del sistema.
Creció en el silencio. Eligió el ruido. Alviker pi Creció en el silencio. Eligió el ruido.
Alviker pincha techno para reclamar la noche como espacio seguro, libre y queer.
Convierte la noche en refugio, el techno en lenguaje y el cuerpo en libertad.

Talent: @alviker 
Foto: Edu Salas
Entrevista: @jony.dbh 
Asistente: Sandra Hoyuelos
Hablan de “prømιscuιdαd” para no hablar de lo real Hablan de “prømιscuιdαd” para no hablar de lo real: miedo a un desεø que no obedece sus normas. Este carrusel no va de sεxø, va de pøder. De cómo han usado la mørαl para vigilar nuestros cυεrρøs y de cómo, aun así, seguimos encontrándonos sin culpa. No queremos convencer a nadie: queremos nombrar lo que siempre intentaron ocultar. Nuestro desεø no es un exceso, es una forma legítima de existir. Y eso, esa libertad, es lo que realmente les incomoda.
Este carrusel no es un ajuste de cuentas con el pa Este carrusel no es un ajuste de cuentas con el pasado ni un ejercicio de nostalgia pop. Es un análisis crítico de un fenómeno de los 2000 que marcó a muchas personas del colectivo: t.A.T.u..

Hablamos de cómo la industria musical, en un contexto de precariedad económica y desigualdad de poder, construyó una narrativa supuestamente transgresora a partir de cuerpos adolescentes. De contratos, de control, de una estética diseñada para provocar y de cómo lo lésbico fue utilizado como imagen rentable mientras se vaciaba de derechos y agencia real.

Este post no va contra las intérpretes. Va contra un sistema que convirtió pobreza en oportunidad de negocio, adolescencia en fetiche y visibilidad en producto. Mirar esto hoy no borra lo que sentimos entonces, pero sí nos da herramientas para entender cómo se fabricaron ciertos relatos y por qué es importante revisarlos con distancia adulta.

Leer, pensar y debatir desde el respeto también es una forma de memoria.
Porque en 1933 quemaron uno de los primeros espaci Porque en 1933 quemaron uno de los primeros espacios que nos cuidó, nos estudió y nos nombró. Y ese fuego no solo destruyó libros: destruyó futuros posibles.
Hoy, casi un siglo después, seguimos recogiendo las cenizas y encendiendo memoria donde otros quisieron dejar vacío.
Esto no va de nostalgia: va de entender qué nos arrebataron y por qué algunos intentan repetirlo con otros disfraces.
La llama sigue. Y sigue porque la encendemos juntas.
Las personas cis llevan años modificando sus cuerp Las personas cis llevan años modificando sus cuerpos para encajar en el género que se les exige. Clínicas, cirugías, hormonas y silencio social.
Pero solo se habla de “ideología” cuando quien transiciona deja de tranquilizar al sistema.

Este carrusel no va de transiciones.
Va de poder.
De quién puede cambiar sin dar explicaciones
y quién tiene que justificar su existencia.

Si esto te incomoda, no es una opinión:
es un espejo.
El otro día fuimos a ver el espectáculo de burlesq El otro día fuimos a ver el espectáculo de burlesque de @veneditavondash ​ en @lasastreriacafebcn , junto a dos amigas suyas, y salimos con esa sensación de “me hubiera quedado ocho pases más”.

​Venedita tiene algo muy especial: esa capacidad de hacerte reír con el micrófono, de hablar con el público desde un lugar cercano y cómplice, y segundos después transformarse en esa figura sensual, clásica y magnética que atraviesa el escenario con abanicos de plumas y una presencia impecable.

El show fue creciendo gracias también a sus compañeras: @joanastone__ ​ hizo una performance muy interpretativa, casi cinematográfica, con un relato claro​; y @lulutxispun ​ otra completamente camp, divertida y deslenguada, que rompió el imaginario más clásico del burlesque y dejó al público entre la sonrisa y el asombro.

La noche transcurrió en Sastrería Café, un espacio cómodo, con distintos ambientes y un staff amable tanto durante como después del show. Un lugar que funciona bien para este tipo de propuestas y donde el público —mayoritariamente queer— acompañó con atención y ganas.​ 

De verdad, ojalá vayamos más a espectáculos así. A cafeterías, bares y teatros donde el arte queer y disidente pueda seguir respirando, creciendo y encontrando público.

Fotos: Edu Salas y Daniel Carcelén
Este carrusel no habla de ideología. Habla de narr Este carrusel no habla de ideología.
Habla de narrativa, de construcción de personaje y de por qué el arco de Will Byers es uno de los más coherentes y sostenidos de Stranger Things.

Durante cinco temporadas, la serie construye a Will desde el silencio, la fragmentación y el miedo a nombrarse. Su coming out no es un giro repentino ni un gesto añadido: es la culminación lógica de una historia escrita a fuego lento desde el primer capítulo.

Este análisis propone una lectura desde la psicología narrativa: cómo el trauma no integrado, la culpa y el silencio funcionan dentro de la serie como puertas abiertas al monstruo. Y cómo nombrarse, integrarse y dejar de esconderse se convierte en una forma de fuerza.

No es una lectura sobre “gustar” o “no gustar”.
Es una invitación a mirar la serie con atención, contexto y profundidad.

Porque entender a Will es entender Stranger Things.
Y entender ese momento es entender su final.
No fue el guion. No fue el ritmo. No fue la escena No fue el guion.
No fue el ritmo.
No fue la escena.

Fue Will diciendo que es gay.

Cuando la diversidad deja de ser insinuación y se vuelve explícita, el castigo llega en forma de estrellas, votos bajos y “críticas técnicas”.
La homofobia y el racismo ya no siempre gritan: puntúan.

No suspendieron los episodios.
Suspendieron verse reflejados.

Si te incomoda este post, quizá no es la serie.
Quizá eres tú.
Este año no solo crecimos: nos encontramos. Lo que Este año no solo crecimos: nos encontramos. Lo que empezó como un gesto pequeño se volvió un eco compartido entre miles de personas que leen, sienten y piensan juntas. Queremos seguir incomodando, abriendo caminos, ampliando accesos y construyendo Untoxic 3 desde la memoria y el deseo.
Esto no termina aquí. Apenas empieza.
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